El fin de la austeridad en Reino Unido se regula tras la victoria de Boris Johnson

El fin de la austeridad en Reino Unido se llevará a cabo de forma gradual y no de golpe. La victoria de Boris Johnson por mayoría absoluta indica, por una parte, que tendrá vía libre para culminar el Brexit y, por la otra, que pondrá en práctica sus planes cautelosos de gasto público. El Partido Conservador juega con prudencia: ha ofrecido gastar solo una libra extra por cada seis prometidas por la oposición laborista. 

Así, los planes del primer ministro centrados en una mayor inversión en educación, sanidad, infraestructuras y recorte de impuestos para los trabajadores serán mas bien cautelosos. 

En comparación con el líder laborista Jeremy Corbyn, que prometía un nivel de gasto público al estilo alemán del 45% del PIB, los conservadores se mantendrán por debajo del 40% y ligeramente por debajo del promedio en los últimos 50 años, según ha indicado Bloomberg.

El gasto del ejecutivo inglés deja a Reino Unido por debajo del promedio de las economías avanzadas y más cerca del nivel de España. Y es que el estado previsto por Johnson es mínimo en comparación con países como Francia, Finlandia e Italia.

Pero aun así, abrir el grifo de forma gradual y moderada será positivo para un país que ha experimentado recortes de gastos y aumentos de impuestos de 100 mil millones de libras desde 2010, ya que el gobierno trató de reducir el déficit presupuestario, que alcanzó un enorme 10% del PIB a raíz de la crisis financiera.

La restricción tuvo un alto precio para los servicios públicos y el bienestar, alimentando la reacción violenta que estalló en la votación de 2016 para abandonar la Unión Europea y le costó a la predecesora de Johnson, Theresa May, su mayoría parlamentaria un año después. Los laboristas esperaban ganar votos al argumentar que una década de gobierno conservador había infligido dificultades excesivas. En cambio, los votantes en las áreas que apoyan el Brexit dispararon contra los laboristas por respaldar un segundo referéndum.

El Brexit se hará efectivo en enero

El Partido Conservador promete sacar a Reino Unido de la Unión Europea a fines de enero y tener preparado un presupuesto en febrero, lo que le permite a Johnson cumplir su promesa de reducir los impuestos sobre la nómina en 85 libras al año por cada trabajador.

Si llevan a cabo sus planes de impuestos y gastos, el déficit presupuestario aumentará modestamente de alrededor del 2% del PIB, con nuevas reglas fiscales que permiten un préstamo adicional de 20 mil millones de libras al año para financiar la inversión en infraestructura. Esto debería proporcionar un impulso modesto al crecimiento, ya que la inversión tiene un impacto mucho mayor en la economía que el dinero del gobierno gastado en salarios y servicios públicos.

Los economistas ven varios riesgos para el panorama fiscal, sin embargo, el mayor de ellos es la posibilidad de que el déficit aumente mucho más si las conversaciones comerciales con la Unión Europea fracasan y Gran Bretaña termina sin un acuerdo. Según el Instituto de Estudios Fiscales, tal escenario podría ver un endeudamiento cercano al 4% del PIB.

Johnson promete proporcionar decenas de miles de millones más para el Servicio Nacional de Salud, los maestros y la policía en los próximos años, sin romper el compromiso de mantener equilibrados los ingresos y los gastos cotidianos.

Pero dado el clamor por recursos adicionales en todo el sector público y una perspectiva económica incierta, los conservadores pueden tener dificultades para mantener sus planes. Con un superávit estimado en el presupuesto actual de solo 5.000 millones de libras para 2024, fácilmente podrían verse obligados a pedir prestado más o aumentar los impuestos.

«Los planes fiscales en el manifiesto conservador implican que el presupuesto actual se mantendrá en superávit por el menor margen en los próximos años», ha segurado Dan Hanson de Bloomberg Economics. «Solo tomaría un pequeño error de pronóstico para moverlo al rojo», ha añadido.
Dudas sobre los planes de inversión

También existen dudas sobre los planes de inversión de los conservadores, lo que empujaría a Reino Unido a la clasificación internacional y llevaría el gasto de capital a niveles sostenidos por última vez en la década de 1970.

El manifiesto estableció 22.000 millones de libras de compromisos firmes durante los próximos cuatro años y se espera que el gobierno anuncie propuestas adicionales en el presupuesto. La realización de proyectos podría resultar más difícil en la realidad, particularmente a corto plazo, ya que el gobierno lidia con la escasez de mano de obra relacionada con el Brexit.

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