Pese a dólar y tarifas congeladas, igual prevén inflación de al menos 3% en enero

El control de cambios, bajo presión por el vencimiento de un bono
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La inflación de enero no será muy diferente que la de diciembre. Los optimistas la ven cercana al 3%, mientras que los pesimistas la ubican en un rango de entre 4% y 4,5%. La economía está sometida a un triple congelamiento: dólar, tarifas y combustibles. De esa forma, el Gobierno cree que gana tiempo para avanzar en la renegociación de la deuda externa.

Los acuerdos de precios, rebajas en algunos productos (medicamentos) y las promesas de más acuerdos alimentan cierto optimismo en el Gobierno. Allí creen que la inflación de los próximos meses estará más en la zona del 3% que del 4% actual.

El Poder Ejecutivo cree que el acuerdo de "precios y salarios" servirá para moderar la inercia inflacionaria. En el ministerio de Hacienda, el foco está puesto en la renegociación de la deuda. El ministerio de Desarrollo Productivo, encabezado por Matías Kulfas, también monitorea la evolución de las variables  que componen el costo de vida.

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Tanto dentro del Gobierno como fuera del oficialismo suponen un 10% de inflación para el primer trimestre. El relevamiento de expectativas del Banco Central da entre 40% y 45% para todo el 2019. En el Poder Ejecutivo no quieren refutar esos números.

"El combate contra la inflación va a depender de cómo se solucione el problema de la deuda", es otra coincidencia entre el elenco gubernamental y los economistas que no forman parte del Poder Ejecutivo. El mercado pide señales de  "política fiscal y monetaria". Pero en el Gobierno descreen de esas recetas. El énfasis de la anterior administración en la política monetaria como dique para la inflación no funcionó, razonan los actuales funcionarios.

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El Gobierno confía en su batería de medidas : mejores tasas de interés para el financiamiento a Pymes, protección para sectores vulnerables, política industrial. Entienden que esa combinación llevará confianza. "En diciembre ya hubo reactivación del consumo. Los sectores que recibieron ingresos los gastaron", se entusiasman.

La negociación de la deuda es un evento "bisagra". Un acuerdo con los acreedores llevaría tranquilidad a los empresarios, los mercados y los organismos internacionales. En el Gobierno lo saben y por eso hay premura para lograrlo.

Aunque no lo dirán en voz alta, las recientes ventas de dólares del Banco Central preocupa a los funcionarios. El "súper cepo" detuvo las operaciones de divisas por casi un mes. Pero ahora volvió a crecer la demanda de billetes para operaciones comerciales, que se suponen están justificadas por las compañías.

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