El repunte del dólar apagó el interés por los plazos fijos UVA – 17/10/2019

La suba del  dólar les jugó en contra a los plazos fijos, incluso a los que se ajustan por inflación. Contrariamente a lo que podría esperarse y pese a que los plazos fijos que se ajustan por UVA ofrecen un rendimiento que supera a la inflación, estas operaciones vienen cayendo sin pausa desde mayo. Para los analistas, cuando la inflación recrudece los ahorristas prefieren volcarse al dólar antes que optar por un instrumento que se ajusta en función de la evolución de los precios.

Cuando en 2017 se presentaron los préstamos hipotecarios UVA se buscaron incentivos para que el sistema empezara a generar su propio fondeo. Entonces, en paralelo con el otorgamiento de los préstamos se comenzaron a ofrecer plazos fijos que se ajustaban por UVA, es decir, la suba de la inflación más una tasa adicional a criterio de cada banco. Esa tasa al principio rondaba el 3% y fue escalando hasta llegar al 8% este mes. Así el ahorrista tenía la garantía de que saldría ganando frente a la inflación.

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Por este camino los plazos fijos ajustados por UVA fueron repuntando mes a mes. En mayo de este año llegaron a concentrar $ 43.000 millones, entre depósitos del sector público y del sector privado. Desde entonces se fueron desinflando hasta llegar a los $ 14.000 millones en septiembre.

Desde el mercado marcan cuatro razones centrales que desalentaron a los plazos fijos en UVA. La primera es que ante la escalada inflacionaria que se desató en febrero cuando el IPC llegó a 2,9% y se potenció en marzo con el 4,7%, los créditos UVA dejaron de ser atractivos porque los deudores se enfrentaban al riesgo de que sus ingresos perdieran la carrera contra las cuotas. Ante la falta de interés por este producto, los bancos dejaron de estimular la colocación de este tipo de plazos fijos.

Por otra parte, para los ahorristas la escalada de la inflación potenció el temor a que el dólar volviera a tomar impulso, tal como finalmente sucedió. Y esto hizo que le dieran la espalda a los plazos fijos UVA.

Otra de las razones es que, a diferencia de los plazos fijos tradicionales que tiene una extensión mínima de 30 días, en los UVA el plazo mínimo de permanencia es de 90 días. Esto desalentaba la operación porque en el período preelectoral 90 días eran demasiados ante tanta incertidumbre.

Además, el desinterés de los bancos por seguir apostando a los UVA tuvo su correlato en el sector público, que en marzo tenía depositados en plazos fijos UVA $ 14.500 millones. Al mes siguiente ese monto había bajado a la mitad. Y para agosto ya eran apenas $ 2.200 millones.

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Pese a que, siguiendo el tranco de las Leliq, los bancos subieron durante finales de agosto y principios de septiembre las tasas que ofrecían por las colocaciones a plazo en pesos, estas operaciones, incluyendo las que no se ajustan por inflación, cayeron 4% en septiembre con relación a agosto. La baja fue más marcada en los depósitos minoristas -menores a $ 1 millón- que descendieron 7%, mientras que los mayoristas bajaron 2%.

Por otro lado, los depósitos totales en el sector privado en dólares cayeron 20% con respecto a agosto.

“A pesar de un contexto de suba de intereses creciente, la caída de los depósitos en el sistema bancario continuó acrecentándose, seguramente como consecuencia del contexto político eleccionario”, explicó Cristian Traut, analista de First Capital Group.

«La caída de los plazos fijos está impulsada desde el segmento minorista que por el derrumbe de la demanda de dinero sigue comprando dólares en modo hormiga. También influye la incertidumbre electoral y la idea de que podría haber mayores controles cambiarios a futuro», sostuvo Traut. 

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