El dólar se mueve, el resto en capilla hasta resolver la deuda

La decisión del presidente Alberto Fernández de supeditar la marcha de la economía al resultado de la negociación de la deuda pública genera una situación particular en la que definiciones importantes pasan a lista de espera.

El orden de prioridades oficial entiende que primero se debe saber el plazo de gracia y los montos que deberá pagar la Argentina en los próximos años para pasar a definir después la posible evolución de las jubilaciones, las tarifas de luz, gas, el precio de los combustibles y una política cambiaria que comience a diluir las consecuencias del cepo recargado que hoy actúa como un dique de contención para la salida de divisas pero que, a la vez, desalienta los ingresos.

Como en toda negociación, la de la deuda argentina, especialmente la que fue emitida en dólares y bajo las leyes de los tribunales de Nueva York, está cargada de incertidumbre y se caracteriza por que los jugadores no muestran las cartas hasta que lo consideren oportuno.

Mirá también

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, por caso, ya amplió en dos oportunidades el plazo para que los bonistas puedan adherir a postergar de enero a mayo el cobro de US$250 millones del bono denominado BP21 que vence en estas horas.

Para postergar ese pago Kicillof debe lograr el 75% de la adhesión de los acreedores que, al parecer por las postergaciones, no estarían muy dispuestos a aceptar la propuesta bonaerense. ¿Entrará en default la Provincia? Kicillof insiste en que quiere pagar pero no puede. Las dos partes juegan sus cartas y los mercados empiezan a reaccionar.

El dólar en el circuito no controlado («contado con liquidación», que consiste en conseguir divisas a través de la compra y venta de títulos públicos o acciones que cotizan en el exterior) tocó $84 y abrió la brecha con el oficial por encima del 35% , un resultado que, para algunos analistas, llegó para quedarse.

Una apertura mayor de la brecha dependerá mucho del ritmo de suba que el Banco Central comience a aplicar sobre el dólar oficial una vez que deje atrás la actual etapa de virtual congelamiento tras el objetivo de lograr que la inflación del primer trimestre sea inferior a 10%.

Mirá también

Tender a alcanzar esa meta sería un argumento fuerte para postergar la suba de los combustibles que, según el presidente, genera expectativas de que subirá todo.

La nafta tiene un retraso de 20% respecto del cronograma de aumentos previsto en función del precio internacional. Alberto Fernández les pidió a los petroleros que presenten un sistema que permita subir los combustibles atenuando el impacto en los índices de precios.

Ese esquema está en elaboración lenta para presentar ante una Secretaría de Energía con récord de renuncias en el mes y medio de gestión y que constituye un caso paradigmático de loteo de cargos oficiales que entran en crisis a la hora de las decisiones importantes.

El secretario de Energía, Sergio Lanziani, es ingeniero nuclear, fue ministro de Energía de Misiones y llegó a su cargo por decisión del presidente. Una semana atrás renunció el secretario administrativo de Energía, Maximiliano Galli, por diferencias con el ministro Matías Kulfas sobre la estructura de la Secretaría.

Pocos días después renunció Federico Martelli, colaborador directo de Lanziani, publicando un sugestivo tuit con un video de Juan Perón en que sentencia: «Quien lucha contra un compañero es un enemigo con un traidor». ¿A quién estará dirigido el mensaje? El tono parece alejado de una discusión sobre el futuro de las inversiones en Vaca Muerta, por ejemplo.

En el Gobierno dicen en voz baja que la política de combustibles y tarifas de luz , gas y transporte está definida y la ubican en dos parámetros: el precio internacional de la nafta, siempre y cuando no se dispare el barril de petróleo en el mundo, y el resto con subas menores que la inflación.

El futuro del dólar, la luz, el gas, los transportes y el precio de la nafta se mantienen dentro de un paraguas de incertidumbre hasta que el Gobierno defina un plan económico que, a su vez, se presenta supeditado al resultado de la negociación de la deuda pública.

Mirá también

Son tiempos de espera. Mientras tanto, nuestro vecino Paraguay colocó un bono y consiguió US$450 millones pagando sólo 4,45% anual, una tasa impensadamente baja para la Argentina actual. En el mundo sobra liquidez y la tasa de los países desarrollados ronda el cero. Argentina puede tener una oportunidad para conseguir financiamiento a tasas razonables que le permita volver a crecer después de 9 años de estancamiento.

Fuente:

Leave a Reply