Dicen que los dólares paralelos llegaron a su techo y no prevén otra gran disparada

Los dólares alternativos se despertaron. Y si bien la brecha con el “dólar turista” y su recargo de 30% venía acortándose, el proceso se aceleró hasta que esa distancia directamente se esfumó en una semana en la que se sumaron el desincentivo de una tasa en pesos cada vez menos atractiva y la cuerda floja en la que caminan las finanzas bonaerenses.

Así, el “dólar Bolsa”, que surge de una operatoria legal y sin cupos que permite dolarizarse a través de bonos, terminó en $ 81,84 contra $ 81,90 del “dólar turista». Y el «contado con liqui», que permite hacerse de las divisas en el exterior, cerró a $ 83,3.

El nerviosismo no cedería en principio esta semana en plena cuenta regresiva para que los acreedores de Axel Kicillof definan si aceptan diferir el pago de u$s 250 millones y con el ministro de Economía Martín Guzmán manteniendo reuniones desde este martes en Nueva York buscando una salida en ese otro frente abierto que es la renegociación de la deuda con el FMI.

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Pero los analistas tampoco vislumbran otra gran disparada: “La brecha ya hizo un recorrido bastante grande. Veníamos de una política monetaria demasiado laxa pero ahora se ve algo más de prudencia. El riesgo es buscar fogonear la economía real y terminar fogoneando la brecha. Pero no veo que se vaya más allá de $ 85. Igual, si no ganan credibilidad con un programa fiscal, no importa lo que haga el BCRA, se va a quedar corto”, dijo Amilcar Collante, experto de la consultora CESUR.

Además, los economistas apuntan que, más allá del contexto incierto, se suman otros riesgos ligados a lo estrictamente monetario. Por empezar, un fenómeno estacional relacionado con el apetito por pesos.

“Esta es la época en la que empieza a bajar la demanda de dinero. La gente ya no quiere pesos en los bolsillos. El Central reaccionó al interrumpir la baja de la tasa de interés. Pero hay que ver qué hace la gente”, señaló Fabio Rodríguez, socio de la consultora M&R.

Ministro de Economía Martín Guzmán.

Miguel Pesce, el titular del Banco Central, decidió la semana pasada dejar el límite inferior de la tasa de referencia sin cambios en 50% después de haberla recortado agresivamente desde el 63% cuando asumió el 19 de diciembre. Esa poda se tradujo en una caída de lo que los bancos pagan por los plazos fijos al punto de que ya pierden contra la inflación.

Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, coincidió: “El Central dejó de bajar la tasa pero no está absorbiendo justo cuando la demanda de pesos empieza a pegar la vuelta. Falta prudencia”. Caamaño se refiere a la necesidad de retirar de circulación los pesos que se vienen emitiendo para evitar que se vayan al dólar y por ende, a la inflación.

A partir de este lunes, a su vez, el Central implementará otro cambio: empezará a pagar la mitad de lo que pagaba a los bancos por los pases, esto es, los préstamos a un día que utiliza para sacar pesos de la calle al igual que con las Leliq.

Axel Kicillof en Israel, la semana pasada.

Es parte de todo un cambio de esquema para el manejo de la liquidez, que también incluye un alargamiento del plazo de las Leliq (a 7 días) que llegarán hasta casi un mes, como en su momento las viejas Lebac. La intención es que los bancos desarmen pases ante el menor retorno, algo que ya viene ocurriendo, y vayan a Leliq más largas.

Pesce busca así tomar deuda cada vez a más plazo y a menos tasa. Busca no sólo disminuir el riesgo de financiación sino que los bancos bajen las tasas de los créditos.  Algunos temen, no obstante, que la estrategia se termine convirtiendo en una inyección monetaria que alimente la brecha. 

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