Después de maniobrar en un año difícil, el arte nacional mira al 2020

El 2019 fue singular para el arte argentino. Tuvo protagonismo y hubo un misterio mayor: cuál fue el destino del fabuloso De la Vega vendido por arriba del millón de dólares en arteBA. Diversas fuentes dicen, incluso, que la operación no se concretó. Si bien el precio del dólar subió aceleradamente, las obras de arte se presentaron como una posible inversión en 12 meses marcados por la inestabilidad del año electoral. Sin pagar precios rimbombantes, hubo coleccionistas y artistas locales que aprovecharon para invertir en obras accesibles que podían resultar bienes más atractivos que otros instrumentos financieros, además del valor intrínseco de la creación. Eso terminó arrojando un balance: para muchos galeristas se concretaron buenas ventas, sobre todo en los trabajos pequeños y medianos, vinculados con la circulación local. Ocurrió, también, un fenómeno aparte: una tracción generada por coleccionistas extranjeros, con posibilidades de hacer un gasto mayor.

Los artistas confirman la tendencia que se dio fronteras adentro. Ellos mismos compraron piezas de colegas como inversión.

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Pero ahora empieza una nueva carrera. Solo faltan seis semanas para el inicio de la feria madrileña ARCOmadrid, que este año tendrá un récord de ocho galerías nacionales en exhibición. Esa “expansión” llegará luego de que en diciembre el arte nacional tuviera buena visibilidad en Art Basel Miami Beach y en todo el circuito de muestras que la orbitan. Antes, en junio, Gabriel Chaile se había destacado en Art Basel, en Suiza: vendió todas las obras de su autoría que llevó la galería Barro, en el marco del proyecto Aguas Calientes.

Obra de Chaile. Los galeristas Curutchet y Ortiz Vidal, en Basel

Vale la pena destacar un dato especial: en 2019 las exportaciones de obras de arte subieron fuerte. Pero el número mayor estuvo compuesto por la comercialización de obras que se resguardaban en colecciones exquisitas (Helitzka, Helft, Blaquier, Fortabat o Costantini). Este no es el mercado en el que se mueven las galerías locales y quiénes hoy están creando en el país. Se supo que un Van Gogh, dos Monet, un Vlaminck y un Signac fueron vendidos a extranjeros, por una suma que cruzó los 400 millones de dólares según datos del Indec. Este éxito desde lo numérico tal vez signifique que la crisis económica también tocó a los grandes coleccionistas locales. A ninguno de ellos les debe de haber sido fácil desprenderse de obras tan difíciles de volver a comprar y tan especiales como un Van Gogh, por mencionar un ejemplo.

Hoy hay cuatro tipos de dólares y a nosotros nos liquidan al dólar oficial vendedor… Nos tira los precios abajo». 

Orly Benzacar

En el marco del ecosistema local, Linda Neilson de la galería Mar Dulce explica: “Durante 2019 sobrevivimos, que no es poco. Manejamos una galería que tiene muy pocos gastos fijos, y eso nos beneficia. Sé que, desgraciadamente, varias galerías cerraron puertas”. Respecto a las ventas, Neilson comenta que vendieron y venden pero “esperando siempre la llegada de los turistas”. Explica que, con los precios de las obras en dólares, vender algunas creaciones en el mercado local resulta caro. Para los extranjeros esas mismas obras significan precios intermedios o más bien bajos. “Por eso ahora comenzamos a venderles también a ellos”, detalla Neilson.

Gachi Prieto, al frente de la galería que lleva su nombre, explica: “El año pasado fue bueno en términos económicos, si bien no fue récord se dio un incremento con respecto a los años anteriores y hubo una reactivación vinculada al turismo de coleccionistas que vienen a comprar obras a Buenos Aires”.

Dúo. El artista G. Yannitto y Gachi Prieto con una tapiz de la serie «Sirena de Brealito».

Prieto explica que su galería participó en arteBA, Buenos Aires Photo, Mercado de Arte (Córdoba) y MicroFeria de Rosario, además de la presencia en ferias internacionales.

Uno de los interrogantes que enfrentan las galerías en el año recién comenzado es la liquidación de piezas vendidas a extranjeros en el nuevo escenario de medidas económicas. ¿Con qué valor del dólar se acreditarán esas ventas? “Estamos intentando tener una audiencia con el Gobierno para que el precio de venta no varíe debido a la existencia de varios dólares a distintos precios en el país”, explica. Orly Benzacar amplía: “Hoy hay cuatro tipos de dólares y a nosotros nos liquidan al dólar oficial vendedor, esto es, el dólar a 58. Eso nos tira los precios abajo”.

Para la galerista Amparo Díscoli, de Cosmocosa, el año pasado fue positivo. “Vendimos más que nada pinturas, especialmente durante la feria de arteBA y el tiempo que le siguió, y a lo largo de la Semana del Arte”. Agrega luego que también comercializó obras de mercado secundario (es decir, aquellas de artistas reconocidos que ya fallecieron, muchas de valor patrimonial o histórico) y trabajos de artistas contemporáneos bien posicionados, como Eduardo Costa. Esas operaciones se concretaron, en su mayoría, con compradores extranjeros. La difusión de las obras en las redes sociales fue determinante para traccionar el interés.

El 2019 fue bueno en términos económicos, si bien no fue récord. Hubo reactivación vinculada al turismo de coleccionistas».

Gachi Prieto

En otro espacio de la Ciudad, Martín Fernández de la galería Constitución –una “galería-casa” relativamente nueva que actualmente funciona en La Boca–, comenta que les fue muy bien. “Estuvimos por primera vez a arteBA, en la sección Utopía; pero el resto del año también vendimos: cuatro veces más que en 2018”. Su espacio ofrece producciones de artistas muy jóvenes de Rosario, Córdoba y Buenos Aires, con precios accesibles, pero también trabajos de Alberto Passolini, por citar un ejemplo, creador ya establecido.

Benzacar, que encabeza con su hija Mora la galería Ruth Benzacar, una de las más importantes del país, explora los matices: “No fue un año malo, pero tampoco bárbaro”. Precisa que las salidas a ferias internacionales –como Art Basel Miami Beach– permiten crear contactos, posicionarse, antes que generar ganancias inmediatas. Un balance que comparte el galerista Jorge Mara, de Jorge Mara-La Ruche, quien recalca que los doce meses concluidos resultaron complicados para las ventas dentro del país. Su presencia en ARCOmadrid 2019 y en Miami, con el apoyo de la Asociación Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, fue beneficiosa para atraer a nuevos clientes del exterior, incluyendo instituciones.

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Por otro lado, Leopoldo Mones Cazón, dueño de la galería Isla Flotante pero también presidente de Meridiano (la agrupación de galerías de arte contemporáneo de todo el país), comenta: “Destaco de este año la consolidación de muchas iniciativas que habían comenzado en años anteriores. Esto tiene que ver con la creación, hace cuatro años, de Meridiano –asociación civil sin fines de lucro que reúne a 49 galerías– como también al apoyo de los distintos gobiernos nacionales y municipales que tenemos desde el 2014, cuando por primera vez nos reunimos con la Fundación Exportar. Menciona, también, el programa desarrollado junto a Art Basel Cities -encarado por la Ciudad de Buenos Aires- durante los tres últimos años, porque “fue un acelerador de procesos entre instituciones”. ¿Esto se traduce en dinero? “Sí”, contesta Mones Cazón, “porque nos permite visualizar el arte argentino a nivel internacional y captar coleccionistas del exterior”. A Isla Flotante le fue bien en gran parte por el impulso de compradores extranjeros.

Con entusiasmo, Julia Converti, directora ejecutiva de arteBA, dice: “Argentina se convirtió en un destino cultural ineludible… Todavía hay mucho por delante para multiplicar”.

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