Crisis, dólar, medidas económicas y después, la elección

El socilogo hace un recorrido por la crisis econmica, el despegue interminable del dlar, las elecciones y los duros desafos que tendr el prximo gobierno.

(Por Santiago Flecha*) Con una delicada situación económica y con una exacerbación de los reclamos, el oficialismo y la oposición esperan la elección del 27 de octubre. Con el antecedente de las primarias, las mejores chances las tiene el kirchnerismo, tanto a nivel nacional como en el territorio bonaerense. 

La subida del dólar producida luego de las PASO produjo otro cimbronazo. Al cambio de ministro siguieron medidas no acordes con la concepción de Juntos por el Cambio. Las modificaciones realizadas apuntan a concretar una cierta estabilidad con vistas a los comicios y a la transferencia del mando.

La precaria situación económica no puede negarse y permitió la subida de la divisa estadounidense. También influyó la incertidumbre que generaron tanto la agrupación que triunfó en agosto como parte de sus afirmaciones referidas a un dólar competitivo y al vacío de poder. 

No cabe duda que el desempeño económico del gobierno encabezado por Mauricio Macri estuvo por debajo de las expectativas. De otra manera no se puede explicar la posibilidad cierta del retorno kirchnerista. El desencanto generado se convirtió en olvido. Sin consideración quedaron el desaguisado económico, la adulteración de indicadores, las innumerables causas de corrupción que tiene implicados a varios funcionarios de la anterior gestión, incluida la ex presidenta, la degradación de las formas republicanas y los aliados internacionales.

Como defensa el macrismo podrá sostener con cierta razón que son cuatro años contra doce. Lo cierto es que el desbarajuste económico puede deberse a varios factores: subestimación de la grave situación, sobreestimación de sus capacidades, exacerbado optimismo, impericia. En ningún momento quedó explicitado si el camino hacia una situación superadora conformaba un pasaje por un sendero demasiado espinoso. 

GRADUALISMO
Algunas de las críticas están dirigidas al mentado gradualismo. Se señala que los cambios moderados o las modificaciones dosificadas terminan produciendo mayor dolor que el que quiso evitarse, acompañado de una aguda desesperanza. Se marca la falta de audacia para implementar reformas profundas (impositiva, laboral, jubilatoria). Estas medidas que motivan encendidos rechazos y que podrían traducirse en mejoras en el mediano y largo plazo, encienden alarmas, complicaciones en el panorama social y político. 

Suelen invocarse distintos modelos para abandonar definitivamente la decadencia. El caso portugués quedó caracterizado últimamente como ejemplo de desarrollo. En este caso se muestran los últimos datos, el crecimiento obtenido por el pintoresco país europeo. En la referencia se omite el arduo camino que condujo hacia la luz al final del túnel, el escarpado trayecto, el tramo cuesta arriba. Duras medidas, de difícil declamación, impopulares en el léxico de políticos, politólogos y ciudadanos de a pie.      

Desde abril del pasado año la suba del dólar se convirtió en moneda corriente. Su correlato en inflación y aumento de precios, se tradujo en fuerte malestar. Repercutió también en el incremento de los índices de pobreza, cuya reducción se convirtió en aspiración gubernamental.

ELECCIÓN
En este marco poco auspicioso se espera la votación. Las chances oficialistas de revertir lo ocurrido en agosto resultan escasas. Con un desempeño similar al de las PASO la fórmula peronista abortará el ballotage. 

La inestabilidad política y la decadencia económica caracterizaron el devenir de la sociedad argentina. A grandes rasgos el primer inconveniente fue conjurado. Desde 1983 prevalecen determinadas normas que regulan el acceso y la permanencia en el poder. Un fuerte contraste ofrece el panorama económico. La pendiente descendente suele calificar la variable. Ausencia de crecimiento, escasa integración social, buena parte de la población ajena al mercado laboral y con pocas posibilidades de inserción.

El peronismo posee la eterna virtud de presentarse como alternativa inmaculada. Se inventa como novedad, carece de pasado. La pobreza, la ausencia de inversiones, el desempleo le son ajenos.

Permanece límpido ante estos problemas, los denuncia como si no hubiera contribuido a su gestación y acrecentamiento. Su dominio en la escena política nacional no puede ignorarse. Esta situación se replica en varias provincias. Recién ahora el justicialismo con el acompañamiento de algún integrante de la jerarquía católica, descubrió el hambre.

Las autoridades que surjan de las elecciones tendrán la repetida y urticante tarea de afrontar la recurrente crisis económica, expresada por palpables y preocupantes temas como suba del dólar, depreciación de la moneda, inflación, pobreza, personas que reciben ayuda estatal con pocas posibilidades de inserción.  

(*Flecha es sociólogo, educador quilmeño en escuelas secundarias y terciarias de la ciudad).

 



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